Dios toca a tu puerta

 

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo." Apocalipsis 3:20  

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JESUS EN TI CONFIO

Publicado el 2 Ee septiembre Ee 2013 a las 23:55

 

Vayamos a la palabra de esta noche la cual tiene como título JESUS EN TI CONFIO

En Juan 16:1-33 Juan nos relata la última conversación que tuvo Jesús con sus discípulos antes de que fuera entregado. Durante esta conversación Jesús evita las parábolas y contesta detalladamente y claramente las preguntas de los discípulos. Además les relata a sus discípulos los acontecimientos que precederían a su muerte y las promesas que Él tenía para ellos.

Lo más interesante de este pasaje bíblico es que Jesús termina su conversación con una impresionante declaración: “EN EL MUNDO TENDREIS AFFLICCION; PERO CONFIAD, YO HE VENCIDO AL MUNDO”.

Vayamos al texto bíblico para ver qué Jesús le dice a sus discípulos, y por qué Jesús concluye con esta declaración:

Jesús les dice a sus discípulos en Juan 16- Versículos 1 al 33

Juan 16:1-4 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

Jesús sabía que el momento de su muerte estaba cerca y que sus discípulos podían confundirse porque venían tiempos difíciles para ellos; que serían señalados y acusados injustamente por gente que no conocía a Dios; y quería que se acordasen de sus palabras cuando él ya no estuviese.

Iglesia, Jesús sabe que vamos a tener tiempos difíciles; que vamos a ser señalados injustamente por gente ignorante, por creer en El; y quiere que recuerdes cada una de sus palabras y que por favor, no permitas que las situaciones difíciles te confundan y te aparten de El.

Jesús continúa diciendo a sus discípulos:

Juan 16:5-11 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Podemos imaginarnos esta escena cuando Jesús les dice a sus discípulos que se tenía que ir; la confusión que causó en sus discípulos. Se quedaban sin su maestro; sin su guía; sentían que se quedaban solos; y no entendían por qué su maestro tenía que irse.

Jesús sabía la tristeza que les causaría a sus discípulos por lo que esperó hasta el último momento para decirles que tenía que regresar con su Padre y que esto tenía que suceder porque era la única forma para que el Consolador viniese.

Jesús preparaba el camino para que el Espíritu Santo llegase, El Consolador convencería al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

De pecado a los que no creyesen en El y los llamaría al arrepentimiento; De justicia por el sacrificio perfecto de Jesús en la cruz y de juicio porque con su muerte en la cruz, JESÚS VENCIÓ EL PECADO Y A SATANAS!.

Jesús continúa diciendo a sus discípulos:

Juan 16:12-15 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Jesús tenía muchas cosas que decir pero sabía que los discípulos en ese momento no estaban preparados. Los discípulos necesitaban del Espíritu Santo para entenderlas.

IGLESIA; DIOS A TRAVÉS DEL ESPÍRITU SANTO TE VA A REVELAR EN MEDIO DE TU NECESIDAD LO QUE QUIERE Y ES MEJOR PARA TU VIDA, A PESAR DE QUE ESTÉS PASANDO POR SITUACIONES DIFÍCILES Y TÚ PERCIBAS QUE NO PROVIENEN DE DIOS.

Iglesia; muchas veces caemos en el error y dejamos de confiar en Dios porque a veces “parece” que no respondiera nuestras necesidades. Pero es importante que entendamos que Dios tiene el control absoluto y como Padre responsable realmente nos va a dar lo que realmente necesitamos y no lo que creemos necesitar.

Dios No nos da lo que le pedimos, sino lo que nos conviene. Y no nos da lo que le pedimos, porque nuestra petición la mayoría de las veces no coincide con su voluntad. No nos podemos equivocar; Dios siempre responde nuestras necesidades, pero no siempre en la forma como nosotros deseamos. No creamos, sin embargo, que porque no se cumplan nuestros deseos no estamos siendo escuchados.

Como se nos revela en el Salmo 145:19; nuestras necesidades siempre son escuchadas y respondidas por Dios. (“Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva”.)

Jesús continúa diciendo a sus discípulos:

Juan 16:16-19 Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?

Él les estaba diciendo que solo les dejaría momentáneamente; para morir; pero resucitaría y lo volverían a ver. Era necesario que Jesús muriese para que se cumpliera la profecía, para que los incrédulos creyeran que él era el Mesías.

Jesús continúa diciendo a sus discípulos:

Juan 16:20-22 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

Jesús quería darles consuelo a sus discípulos; sabía el dolor que sufrirían con su partida y que la gente se alegraría de este dolor. Jesús compara ese dolor con el sufrimiento de una mujer al dar a luz, El cual se desvanece al ver su criatura nacer.

Jesús sabía que el dolor que sentirían sería pasajero y se convertiría en alegría que nadie les podría quitar. En realidad; su tristeza se convertirá en gozo cuando Jesús resucitara. Finalmente Jesús regresaría con el Padre para interceder por ellos. Como dice en Juan Capítulo 14, Jesús regresó al Padre para interceder y preparar morada para nosotros.

Jesús continúa diciendo a sus discípulos:

Juan 16:23-28 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

Hasta ahora Jesús le había hablado a sus discípulos por medio de parábolas pero llegaba el momento en que ya no iba a ser necesario.

Jesús nos llama a creer y confiar en que nuestra fe en El y en su sacrificio perfecto nos da acceso directo al Padre y que todas nuestras peticiones serán concedidas.

Juan 16:29-32 Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Con su pregunta Jesús da a entender la poca fe de los discípulos. La fe de los discípulos no había crecido mucho desde el comienzo de su caminar con Jesús a pesar de haber escuchado sus enseñanzas y de haber visto milagros. En realidad la resurrección sería el gran evento que les abriría completamente los ojos.

Podemos ver que Jesús siguió explicando hasta que finalmente los discípulos entendieron que el Hijo de Dios había venido al mundo a residir en un cuerpo y que ahora dejaba la tierra para volver al Padre, pero que el Espíritu Santo vendría a consolarlos y guiarlos en medio de sus circunstancias.

Finalmente Jesús termina su conversación y concluye con:

Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Jesús les declara a sus discípulos que tendrían aflicciones cuando él ya no estuviese; pero que confiaran y recordaran que con su sacrificio perfecto Él había vencido todas esas angustias. Jesús quiere que cuando tengamos aflicciones Él sea nuestro refugio y que confiemos y tengamos paz en Él.

¿CUANTOS DE NOSOTROS DECIMOS QUE CONFIAMOS EN DIOS? ¿CUANTOS PODEMOS DECIR EN REALIDAD QUE AUN EN MEDIO DE NUESTROS PROBLEMAS CONFIAMOS EN DIOS?

CIERTAMENTE ES DIFICIL CONFIAR EN ALGUIEN CUANDO ESTAMOS EN PROBLEMAS.

RECUERDA IGLESIA QUE DIOS VA A HACER MILAGROS ENTRE LOS QUE DECLAREN SU FE Y LA PONGAN EN PRACTICA, NO ENTRE LOS QUE DICEN TENERLA, PERO NO LA ACCIONAN.

YO TE INVITO A QUE DE AHORA EN ADELANTE CUANDO ESTES EN MEDIO DE LAS CIRCUNTANCIAS, DIGAS CON TODO TU CORAZON JESUS EN TI CONFIO.

Cuando escogí el tema de la predica me vino a la mente inmediatamente una escena de un juego de baloncesto al que asistí hace mucho tiempo. Yo estaba sentado como siete asientos detrás del banco y podía escuchar lo que el dirigente hablaba con los jugadores. El equipo perdía por dos puntos faltando tres segundos en el reloj para que terminara el juego.

Faltando tres segundos el dirigente pide tiempo para organizar su última jugada. Obviamente había mucho bullicio, había como diez mil personas, era un juego de la serie final. Podía observar cómo en la cara de los jugadores se reflejaba la desesperación de que el juego estaba acabando y no tenían oportunidad. Fue interesante ver cómo el dirigente al ver que estaban asustados y desorientados les decía que no miraran el reloj ni prestaran atención a los gritos del público y les gritaba CONFIEN EN MI! A pesar de la gritería de toda la gente, se escuchaba el dirigente cómo les gritaba CONFIEN EN MI! Los jugadores desviaban su mirada al reloj y podía escuchar cómo el dirigente insistía y les gritaba nuevamente CONFIEN EN MI! Luego de lograr la atención de todos los jugadores, finalmente baja la voz y planea su última jugada, sale el equipo a jugar, en esos tres segundos hacen un canasto de tres y ganan el juego.

¿Qué podemos aprender de esto?

Que cuando quitamos la vista de las circunstancias y decidimos confiar en nuestro dirigente vamos a obtener la victoria. DIOS nos va a revelar cuál es la mejor jugada.

DEJA QUE DIOS SEA TU DIRIGENTE, AL FINAL TENDRÁS LA VICTORIA.

Dios quiere que tú quites la vista del reloj y de tus circunstancias y que confíes en él, porque Dios no tiene tiempo. Cuando tú piensas que todo está perdido y te abandonas en sus brazos, es ahí que Dios manifiesta su poder.

El miércoles pasado me impresionó el testimonio de José.

Cuando él relataba todas las dificultades que él y Jessica tuvieron; y aun así él dijo que le servía a un Dios vivo y que confiaba que Dios iba a obrar. José nos dio cátedras de lo que es confiar en Jesús; él se olvidó del tiempo, de la gente que le decía que su esposa no se iba a sanar, que no perdiese el tiempo ni el dinero y el decidió confiar. El declaro su fe; la puso en práctica, y al final obtuvo su milagro.

Confiar en Dios es no mirar tus circunstancias, es poner tu mirada en Dios y en las promesas que te ha dado en su Palabra.

Jesús quiere que tú y yo tengamos paz; y nos dice que vamos a tener problemas y que veremos injusticias, pero que si confiamos en Él plenamente con todo nuestro corazón, Él te garantiza que todas esas angustias serán pasajeras y se convertirán en gozo.

AMEN

QUE EL SEÑOR LES BENDIGA

Por: Rudy Gordian

Categorías: PREDICAS

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