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"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo." Apocalipsis 3:20  

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Dardos de fuego

Publicado el 20 Ee junio Ee 2013 a las 14:55

 

Efesios 6:16 Y sobre todo, armaos con el escudo de la fe con que podréis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Se nos revela en este texto bíblico que todo aquel que haya creído el sacrificio perfecto de Cristo debe estar preparado para recibir los dardos de fuego de satanás.

¿Qué son los dardos de fuego? La definición es: flechas encendidas que pueden lastimar de dos formas al enemigo; son doblemente mortales, pueden quemar y matar al mismo tiempo. Pablo utiliza el término dardos de fuego para dejar saber la peligrosidad y describir el bombardeo de pensamientos continuos que ocurren en nuestra mente que nos desvían de los propósitos de Dios. Estos pensamientos pueden ser pensamientos para hacer el mal. Pueden ser pensamientos de enojo, pensamientos de impotencia, desánimo, culpa, incredulidad, temor, duda y nuestros propios deseos carnales.

Las batalla que enfrentamos nosotros los cristianos no son batallas físicas son batallas que ocurren en nuestra mente. En nuestra mente pecaminosa constantemente nos cuestionamos el por qué de las cosas, razonamos y determinamos lo que es mejor para nosotros de acuerdo a nuestro conocimiento. Los ataques de satanás van a ser mayores para todo aquel cristiano que quiera cumplir con la voluntad de Dios.

Desde el momento en que venimos a los pies de Cristo se desata una guerra espiritual pues el enemigo perdió un alma que de seguro iba a ser condenada a morir en el infierno y ahora vivirá eternamente con Cristo y no va a estar tranquilo, hará todo lo posible por hacernos caer.

Estos dardos de fuego; estos pensamientos que nos desvían de los propósitos de Dios están en nuestra mente constantemente y son mayores aun cuando pasamos por momentos de crisis.

Algunos tipos de dardos que el enemigo puede arrojar son:

1. La Duda

La Duda es lo opuesto a la fe; por supuesto que sin fe no podemos agradar a Dios, y cuando la duda entra en nuestras vidas, ya no estamos caminando en fe, como consecuencia no agradamos a Dios. Cuando viene la duda, el enemigo logra su propósito y nos saca del plan de Dios. Siempre de lo que dudas, es aquello que Dios ha planeado hacer. En nuestra mente pecaminosa se crean dudas de que Dios no pueda darnos o que no podamos lograr lo que hemos pedido.

2. El Temor

Otro dardo es El Temor. El temor es lo contrario a la confianza en Dios. En nuestra mente comienza el temor y llegan pensamientos como ¡No podre! , No puedo lograrlo, No tengo fuerzas. El temor nos paraliza y nos impide hacer aquello que Dios nos ha llamado a hacer.

En 2da Timoteo 1:7 dice “Porque no nos has dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

Claramente este texto bíblico nos revela que Dios nos ha dotado de dominio propio para desechar los temores al fracaso.

3. La enfermedad y los problemas económicos son momentos de crisis más comunes que nos llevan a dudar y temer sobre las promesas de Dios de tener cuidado de nosotros.

Nos enfermamos o nos quedamos sin empleo y comenzamos a dudar de que Dios tenga el poder de sanarnos y que será nuestro proveedor. El enemigo conoce que esta es nuestra mayor debilidad y nos ataca por este punto y nos quiere hacer ver que Dios no está cumpliendo con sus promesas para así lograr desviar nuestra fe y apartarnos de nuestra comunión con Dios.

4. La Culpabilidad

La guerra espiritual del creyente es con él mismo, día a día debe luchar con los sentimientos de culpa, constantemente el enemigo está enviando dardos a su mente que le impiden sentirse digno del perdón que ya recibió. El sentirnos condenados cuando cometemos un pecado e indignos de perdón de Dios es una mentira que el enemigo quiere que creamos. Dios sabe que somos pecadores y su misericordia se renueva cada día; debemos creer que no hay ninguna condenación, para aquellos que están en Cristo, cuando nos arrepentimos de corazón por nuestros pecados.

La palabra dice que nuestros pecados fueron arrojados al fondo del mar, que por amor perdonó nuestras rebeliones y nunca se acordará de nuestros pecados. Entonces ¿por qué le creemos a satanás que solo quiere confundirnos?

5. El Desánimo

Muchos creyentes cuando vienen las pruebas, vienen las luchas, la enfermedad, los problemas familiares, los problemas económicos, etc. empiezan a perder la fuerza espiritualmente porque se enfocan en la prueba y quitan su mirada de Dios. Son estos momentos los que el enemigo utiliza para bombardearnos con pensamientos como: ¿por qué Dios no te ayuda a conseguir trabajo?; ¿por qué Dios no te sana? Lo que muchas veces nos lleva a desanimarnos y pensar dejar de servirle al Señor.

6. Pensamientos Malos

Estos pensamientos son los más comunes en nuestra mente y sabemos que son malos; son dardos que envía el enemigo para hacernos caer en tentación, provienen de nuestra naturaleza carnal y son aquellos como la bebida, las drogas, la infidelidad, la pornografía, el sexo antes del matrimonio, ganar dinero ilegalmente, la envidia, el deseo de venganza, todas aquellas áreas en las que somos débiles y que nos alejan de la voluntad de Dios.

En 1 Juan 2:16 porque todo lo que hay en el mundo -los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de la vida- no proviene del Padre sino del mundo.

O sea, cualquier cosa que te lleve a los deseos de la carne son dardos de fuego y provienen de satanás. Estas áreas de nuestra vida debemos entregárselas a Dios todos los días, reconocer que necesitamos que nos de fortaleza para no ceder a la tentación. Cuando lleguen estos pensamientos a nuestra mente debemos llevarlos cautivos a la obediencia en Cristo Jesús y recordar que el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad.

El campo de batalla es nuestra mente; y el enemigo está constantemente enviando dardos. Satanás conoce cómo nos comportábamos antes de conocer a Dios, y saber por dónde puede atacarnos; nosotros más que nadie; como cristianos debemos a autoevaluarnos y reconocer nuestras debilidades y comenzar a trabajar con ellas.

Para trabajar con nuestras debilidades debemos pedir guía y discernimiento al Espíritu Santo para fortalecer estas áreas y protegerlas; y así poder rechazar todos los pensamientos que nos alejan de la voluntad de Dios. En Efesios, Pablo nos dice que la forma en que podemos protegernos de esos dardos; de esos pensamientos que nos alejan de su voluntad, es con el escudo de la fe.

Los dardos de fuego son para probar cuan fuerte es tu fe; cuan fuerte es tu escudo; si tu escudo es débil no va resistir y van a lograr dañarte. Si tu fe es débil, la debilita más; pero si tu fe es fuerte, va a soportar. Para protegernos de los dardos de fuego Dios nos ha dotado del escudo de la fe; pero es nuestra responsabilidad fortalecer este escudo para que sea impenetrable.

La grandeza y fortaleza de tu escudo la va determinar cuán grande sea tu fe; mientras más grande sea tu fe, mayor será tu escudo; y la posibilidad de que esos dardos logren dañarte, será muy poca. Como creyentes debemos estar preparados y fortalecer nuestra fe mediante el estudio de la palabra y la oración; para que cuando vengan esos dardos el daño sea mínimo o ninguno.

Para que nuestro escudo sea fuerte nuestra fe debe sostenerse sobre la Roca que es Cristo; si estás sobre la roca nada ni nadie te podrá mover de ahí.

Categorías: PREDICAS

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1 Comment

Responder Anónimo
0:05 Eel 23 Ee junio Ee 2017 
Excelente Explicación. Dios les bendiga