Dios toca a tu puerta

 

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo." Apocalipsis 3:20  

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Ofrenda lo mejor de ti

Publicado el 21 Ee febrero Ee 2013 a las 20:10


Iglesia; ¿Qué le motivo a usted ofrendar o diezmar esta noche? Auto examínese y contéstese usted mismo esta pregunta.

 

Esta noche vamos a ir a Malaquías y vamos a ver por qué Dios nos invita a dar nuestros diezmos y ofrendas. El libro de Malaquías es corto; consta de 4 capítulos; Yo les invito a que lo lean si no lo han leído ya; estoy seguro que Dios les va a revelar algo, Y que la próxima vez que vengan a ofrendar posiblemente vendrán a ofrendar de un modo diferente.

En el libro de Malaquías vemos que después del pueblo de Israel haber salido de la esclavitud, vuelve a Jerusalén con la percepción de que sus problemas habían acabado al ser el pueblo escogido por Dios. Una vez llegan a Jerusalén comienzan a tener dificultades; y comienzan a centrar su fe en dichas dificultades y como consecuencia, su vida espiritual comienza a deteriorarse.

La vida espiritual del pueblo de Israel; su relación con Dios, comenzó a debilitarse; el pueblo no podía ver que Dios los amase y sentían que servir a Dios no tenía recompensa; y comienzan a alejarse de los mandatos de Dios y a no cumplir con la ley. El pueblo mantenía su religión pero había perdido contacto con el Dios que era el centro de esa religión.

En estos textos bíblicos Dios utiliza a Malaquías para despertar y reprender por la infidelidad de los sacerdotes y el pueblo, al no cumplir con los mandatos; y exhortar a los sacerdotes a tomar la obediencia en serio ya que el día del juicio se acercaba por lo que tendrían que estar preparados.

En los 4 capítulos de este libro vemos una conversación entre un Dios indignado y cansado; y unos sacerdotes desafiándolo al no querer cumplir con los mandatos establecidos. Vemos a un pueblo que comienza a pensar que Dios ya no tenía cuidado de ellos y finge ignorancia y comienzan a ofender y a preguntar que dónde estaba el Dios de justicia?

Vayamos al Capítulo 3 Y veamos cómo responde Dios a través de la persona de Malaquías.

Mal 3:1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Malaquías les dice; que vendría primero un mensajero; este mensajero sería Juan el Bautista, que haría un llamado al arrepentimiento de los sacerdotes, para cuando Dios se manifestara visiblemente; Jesús vendría primero a purificar y limpiar su templo. Malaquías hace énfasis nuevamente y les advierte: ¡HE AQUÍ QUE VIENE!, ha dicho Jehová de los Ejércitos. Ese Dios de Justicia que ustedes buscan y desean viene; y viene a hacer justicia y a poner todo en orden.

La profecía del Mesías se cumpliría cuando Dios se manifestara en la persona de Jesús y por supuesto su justicia comenzaría en el templo. Jesús vendría a juzgar personalmente a los sacerdotes de ese tiempo y pasaría juicio sobre el templo en Jerusalén. A pesar de que esta palabra está dirigida a los sacerdotes de Israel; según el Nuevo Testamento todo creyente es un sacerdote, por ende está dirigida a nosotros también.

Iglesia, nosotros somos los sacerdotes de este tiempo; somos los sacerdotes del Nuevo Pacto. La profecía del Mesías ya se cumplió y ese Dios de justicia manifestado en la persona de Jesús ya llegó. Con el sacrificio perfecto de Jesús hemos sido lavados y limpiados con su sangre, lo que nos hace aceptos para poder ofrecer un culto y ofrendas agradables a Dios.

Mal 3:2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

Al describir la venida de Jesús con estas preguntas, Dios les advierte a los sacerdotes que cuando viniese el Dios de justicia sería un tiempo de mucha prueba, que serían tiempos difíciles donde nadie podría escapar.

En Amós 5:19 se describe ese día como: Será como el que huye de un león y choca con un oso; entra en casa y apoya su mano en la pared, y le muerde una serpiente.

Mal 3:3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

Mal 3:4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

Por sus pecados, los sacerdotes en el tiempo de Malaquías estaban contaminando el culto a Dios y ofreciendo un culto que no le agradaba. El propósito de Jesús era restaurar el verdadero culto a Jehová. Jesús vendría a juzgar a los sacerdotes de ese tiempo y a restaurar su iglesia con sacerdotes fieles. Se nos revela a través de este texto bíblico que Jesús tomará su tiempo para purificarnos, que tendremos que ser pasados por el fuego; que tendremos que pasar por pruebas para quitar la iniquidad; y de esta forma poder ofrecer ofrenda limpia y grata al Señor. Somos los sacerdotes del Nuevo Pacto y Jesús nos está afinando y purificando. En medio de tus dificultades; debes cumplir con las leyes de Dios, aun no viendo resultados.

Mal 3:5 Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

En este versículo Dios les advierte que llegaría para enjuiciar a todo aquel que no estuviera cumpliendo con los mandamientos de Dios.

Mal 3:6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

Dios no cambia, significa que ¡Dios nunca cambia acerca de juzgar el pecado! ¡Dios cumple las promesas de su pacto sobre bendiciones como sobre maldiciones! Dios les está diciendo: ustedes merecen ser destruidos, si esto no ha ocurrido no ha sido por su buen comportamiento, sino por mi misericordia. ¡Gracias Señor por tu misericordia!

Dios tenía un plan con ellos y la infidelidad del pueblo no haría fracasar ese plan. Dios nos revela que tiene misericordia de nosotros pero nos deja saber que cuando venga Jesús por segunda vez debemos estar preparados, ya que el juicio será con mayor fuerza.

Mal 3:7 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?

Iglesia, No permitas que las dificultades te alejen de Dios; En medio de tus dificultades debes acércate más a Él y continuar sirviéndole.

En Deuteronomio 31:20 dice: Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto.

Dios le reclama al pueblo de Israel sobre su infidelidad hacia Él y la desobediencia a sus mandatos. Ellos al igual que sus padres, se habían apartado de las leyes. Dios les dice que deben confesar su iniquidad y reconocer su pecado y de esa manera se acordará del pacto que hizo con sus padres de entregarle la tierra donde fluye leche y miel. Aun así el pueblo se pregunta: ¿en qué hemos de volvernos? El pueblo finge ignorancia y lleva a Dios a hacer un reclamo específico de sus pecados.

Mal 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Mal 3:9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

Dios hace un reclamo específico al pueblo sobre que le habían robado al no diezmar y ofrendar como lo establecía sus mandatos. Y como consecuencia el pueblo estaba bajo maldición. Dios les demanda a los sacerdotes que decidan de corazón dar gloria a su nombre, de lo contrario, enviaría maldición sobre ellos. Nuevamente el pueblo fingía ignorancia y pensaba que podía engañar a Dios ofreciéndole ofrenda sucia al llevar lo hurtado, o cojo, o enfermo al altar y por esto Dios declaró maldición. Ofrenda lo mejor de ti siempre; Dios va a reconocer cuando tu ofrenda es limpia y de corazón.

Mal 3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Dios les hace una invitación al arrepentimiento y volver a una vida de obediencia; les invita a que le pongan a prueba dando sus diezmos y ofrendas para comprobar su fidelidad en bendecirles. Recuerde, el Señor nos dio: vida, salvación, consuelo, aliento, e innumerables bendiciones más como la salud, la familia, el trabajo, un hogar, el alimento. Además nos ha bendecido con talentos, tiempo y recursos que podemos ofrendarle en agradecimiento. Estamos en deuda con Él, y por eso debemos darle, no por obligación, sino por gratitud y alegría, porque Dios ama al dador alegre.

Mal 3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 3:12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Vemos en estos versículos que Dios promete quitar la maldición bajo la cual estaban viviendo a consecuencia de su desobediencia, reprendiendo al devorador que eran las plagas, las pestes y la sequía, que estaban acabando con su alimento. Una vez quitada la maldición, la nación de Israel sería bendecida de tal manera que resaltaría sobre todas las naciones.

Mal 3:13 Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?

Mal 3:14 Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?

El pueblo de Israel había hecho cansar a Dios y Dios los confronta y les reclama que habían hablado mal de El al decir que “Por demás está servir a Dios; ya que no veían ningún beneficio en ayunar, hacer oración y cumplir con la ley. Al parecer el pueblo estaba pasando por dificultades y su reacción era: ¿Para qué servir a Dios, si El no nos ayuda? El pueblo estaba siendo hipócrita y se engañaba ellos mismos al decir que cumplían con la ley; el ayuno y la oración que ofrecían a Dios no era de corazón; claramente se puede ver que el pueblo cumplía con la ley solamente por interés personal y por los beneficios que pudieran obtener de Dios.

Iglesia, Dios quiere que le sirvas por amor y no por interés; El quiere que lo ames porque él es el ser supremo y no por lo que te pueda dar;

Aun en medio de tus dificultades deber seguir amándolo y sacrificar alabanza aunque no veas respuesta inmediata. Dios conoce tu corazón y va a reconocer cuando tu ayuno y tu oración son sinceros y limpios.

Mal 3:15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.

El pueblo pensaba que a los impíos les iba mejor y equivocadamente pensaron que era mejor ser impío y no cumplir con la ley. Esto le sucedió al pueblo de Israel y aun en nuestro tiempo muchos de nosotros pensamos de la misma forma; no entendemos por qué Dios hace llover sobre buenos y malos. El enemigo nos hace pensar de esta forma, y nos enfocamos en lo material y las dificultades, lo que nos hace apartarnos de Dios y no cumplir con sus mandatos; nos impide reconocer las bendiciones realmente importantes.

Mal 3:16 Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.

En este versículo Dios reconoce a los fieles que estaban pasando por las mismas dificultades y que decidieron hacer todo lo contrario y hablar bien de Dios al pueblo. Dios reconoce a estos fieles y sus acciones quedarían grabadas para cuando El viniese a hacer justicia.

Mal 3:17 Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.

Mal 3:18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

Dios les dice a los sacerdotes que solamente aquellos fieles que guardaran el pacto serían escogidos como su pueblo y en el día de su venida serian recompensados; Dios sería compasivo y clemente; y los perdonaría por el hecho de haberlo honrado. Es entonces cuando aquellos que se negaron a guardar sus mandatos reconocerían lo equivocados que estaban al pensar que no había ningún beneficio cuando se sirve a Dios y por supuesto, verían la diferencia entre el que le sirve y el que no le sirve.

Iglesia, Dios tiene muchas razones para pedirnos que demos.

Primero, al devolver una parte de nuestro dinero al Señor, estamos reconociendo que todo le pertenece a Él. Segundo, dar es una manera de obedecer. Tercero, cuando damos para un ministerio o para ayudar a los necesitados, participamos en la obra del reino, lo cual es motivo de alegría. Cuarto, nuestras ofrendas le permiten a Dios revelar Su carácter; cuando mostramos generosidad, Él provee fielmente para nuestras necesidades y nos bendice con abundancia.

Dios nos dice que si damos recibiremos más a cambio: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lucas 6:38).

El plan de Dios en cuanto al dar, requiere que dependamos de Su revelación, no de nuestra razón. La lógica nos dice que debemos ver cuánto tenemos en la cuenta bancaria antes de decidir cuánto podemos diezmar. Pero la Biblia dice que todas las riquezas son del Señor, y que debemos darle a Él los primeros frutos de nuestro trabajo. Cuando obedecemos, confiamos en que Él cuidará de nosotros, lo que a veces significará ignorar lo que tiene lógica, humanamente hablando.

Pero Dios no siempre nos da de la manera que esperamos y confiamos, sino que satisface nuestras necesidades y nos bendice de la forma que Él sabe que será lo mejor para nosotros.

Cuando enfrentamos circunstancias de tipo económico, podemos sentirnos tentados a justificar el no diezmar u ofrendar. Pero Dios, que entiende la situación perfectamente, exige que le demos no de lo que nos sobra, sino de lo que nos falta.

Veamos el ejemplo de la viuda:

Marcos 12:41-44 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

Ante los ojos del Señor el valor de la ofrenda de la viuda fue mayor que el de la ofrenda de los ricos. Todos dieron de lo que les sobraba, lo que para ellos no representaba ningún sacrificio. Jesús reconoció la ofrenda sacrificada de la viuda, quien dio todo lo que tenía confiando en que Dios le supliría. La viuda dio de lo que necesitaba y dependía para seguir viviendo, solo por gratitud.

A Dios no le interesa si das mucho o poco, a Dios lo que le interesa es si tu ofrenda es honesta y de corazón.

Pídale a Dios que le revele todo lo que le esté impidiendo dar, y le muestre qué quisiera Él que usted diera, y que le dé la valentía para obedecerlo. Después de hacerlo, espere con gozo Sus bendiciones.

Pero no debemos confundir las bendiciones con riquezas, porque las riquezas que se pueden obtener en este mundo, no se comparan a la vida eterna que podemos obtener cuando cumplimos con los mandatos de Dios y ofrendamos con un corazón alegre.

Por: Rudy Gordian

 

 

Categorías: PREDICAS

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