Dios toca a tu puerta

 

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo." Apocalipsis 3:20  

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Renovados por el desierto

Publicado el 3 Ee noviembre Ee 2012 a las 18:30

¿Habrá alguien aquí esta noche que siente que está pasando por un desierto?

Cuando digo un desierto; me refiero a cuando pasas por situaciones extremas que te hacen sufrir mucho y piensas que nunca acaban y que no tienen solución; situaciones que te hacen dudar de tu fe.

Cuando sientas que estás pasando por un desierto En Isaías 41:10 y 13, Dios te dice:

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

Yo sé que todos en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por un desierto. Pasamos tiempos difíciles, en los que nos sentimos perdidos porque perdemos nuestro sentido de orientación.

Si tú estás en un desierto; hoy vas a entender el propósito de ese desierto.

Esta noche vamos a repasar parte la historia de los sucesos sobrenaturales que vivió el pueblo de Israel durante su travesía por el desierto a la tierra prometida. Esta historia se encuentra en Éxodo.

Para todo aquel que no conoce de Éxodo, Éxodo es el segundo libro de Moisés y en él se nos relata la historia de Moisés y la liberación del pueblo de Israel.

En Éxodo Moisés nos relata cómo Dios utiliza toda su fuerza y su poder para poner de rodillas al Faraón y convencer y demostrar al pueblo de Israel del interés de Dios en ellos.

El que conoce la historia, sabe que después de que el pueblo de Egipto recibe las diez plagas, finalmente el pueblo de Israel es liberado de la esclavitud y comienza su travesía por el desierto hacia la tierra prometida.

Vayamos a Éxodo Capítulo 13 versículos 17 al 22 cuando finalmente el Faraón libera al pueblo de Israel.

Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Más hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.

Dios conocía las debilidades de su pueblo y sabía que el pueblo estaba demasiado vulnerable y temeroso y sabía que cualquier cosa les podía hacer cambiar de parecer y querer regresar a Egipto; por lo que les hace tomar el camino del desierto del Mar Rojo para evitar que fueran testigos de la guerra que acontecía.

En este capítulo vemos cómo Dios continúa mostrando su poder al pueblo de Israel; el pueblo era guiado por una nube de día y por una columna de fuego por la noche.

Yo me imagino que debió haber sido impresionante para el pueblo de Israel ver cómo esta nube cubría ese pueblo durante el día y cómo esa columna de fuego les alumbraba durante la noche. Dios acompañó a su pueblo y nunca se apartó delante de ellos ni de noche ni de día para guiarlos por el desierto.

Iglesia; Dios conoce nuestras debilidades y nos va a indicar cuál es el camino que debemos tomar aunque parezca el más difícil para nosotros. Lo más importante que debemos tener presente es que al igual que estuvo con el pueblo de Israel, Él nunca se va a apartar de ti; siempre va estar con nosotros para alumbrar nuestro camino y darnos dirección.

Esta historia se pone aún mejor; si aún no ha leído Éxodo yo les exhorto a que saque un tiempo para que vea cada uno de los detalles de esta historia tan interesante. Es mejor que ver la película de los Diez Mandamientos.

Vayamos al capítulo 14 versículos 12 al 16 cuando los Israelitas cruzan el Mar Rojo en seco. Dios le dice a Moisés que lleve a su pueblo junto al mar para que el Faraón pensara que los tenía acorralados y que no podrían escapar.

El pueblo de Israel se percata que el Faraón les estaba siguiendo y comienzan a quejarse y reclamarle a Moisés:

¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.

La Palabra dice que si tenemos fe podemos decirle a la montaña échate al mar y se moverá. ¡Moisés le creyó a Dios y abrió el Mar Rojo!

¡Qué grande es Dios! Dios nos demuestra a través de estos textos bíblicos que lo que imposible para el hombre es posible para Dios. Aún cuando parezca que estás acorralado y sientas que estás entre la espada y el Mar Rojo; no debes dudar de que él está contigo, se va a manifestar y va abrir caminos a los que confían en él. ¡Gracias Señor porque tú abres caminos donde no los hay!

Continuamos en los versículos 17 y 18:

Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.

Muchos de ustedes conocen la historia que luego de Moisés abrir el Mar Rojo los israelitas finalmente logran cruzar el Mar Rojo y los egipcios que venían detrás de ellos murieron todos cuando el Mar Rojo se cerró nuevamente. (versículos 30 y 31)

Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.

Luego de cruzar el mar Rojo el pueblo de Israel continúa su travesía por el desierto y en los capítulos 15, 16 y 17 vemos cómo el pueblo continúa murmurando y quejándose contra Dios cuando comienzan a sentir sed y hambre; e insistiendo que era mejor morir en Egipto que morir en el desierto.

Los israelitas tenían buenas razones para no quejarse, tenían más que suficientes razones para estar agradecidos. Sin embargo, escogieron la actitud de la queja.

A pesar de todas las quejas de su pueblo y de que le ofendieron al dudar de su grandeza; vemos cómo Dios convierte agua amarga en agua dulce, Dios da el mana del cielo y hace salir el agua de una roca para suplir todas las necesidades de su pueblo durante toda la travesía por el desierto.

Vemos cómo se manifiesta la misericordia de Dios, a pesar de las murmuraciones y quejas del pueblo de Israel. Dios continúa dándole señales a su pueblo y demostrando su poder; demostrando a su pueblo que Él podía hacer lo imposible al abrir el Mar Rojo, hacer caer pan del cielo y hacer brotar agua de una roca.

Dios hace las manifestaciones más asombrosas para que Israel y los enemigos de Israel reconociesen que su pueblo no estaba solo y que Jehová peleaba por ellos. Dios logra que el enemigo de Israel, Egipto, reconociese su grandeza y su poder contra el que intentase dañar a su pueblo.

En estos versículos vemos que el pueblo de Israel reconoce el inmenso poder de Dios pero desafortunadamente no entendían el plan de Dios para con ellos, y vemos que cada vez que se sentían acorralados comenzaban a dudar y a reclamarle a Moisés; este pueblo sentía y prefería ser esclavo que morir en el desierto. El pueblo de Israel creció y estuvo bajo cautiverio por 400 años; ellos no conocían otra cosa que no fuera la esclavitud, se sentían seguros siendo esclavos; preferían ser esclavos que tener que luchar.

¡Por eso es que Dios los llevó al desierto, para renovar su mentalidad!

Desafortunadamente, fue precisamente esa mentalidad de esclavos la que impidió que esa generación alcanzara la tierra prometida y tuvieron que asumir las consecuencias que fue vagar 40 años por el desierto, pues no estuvieron dispuestos a cambiar su mentalidad de esclavos y a luchar por lo que Dios tenía para ellos.

Dios no puede hacer grandes cosas contigo si tú tienes una mentalidad de esclavo. Trató con ellos en el desierto pero ellos endurecieron su corazón una y otra vez, Dios no podía hacer nada con ellos porque ellos seguían con su mentalidad de esclavos, se acordaban de Egipto cada vez que tenían una dificultad.

Dios podía hacer maravillas, Dios podía abrir el mar Rojo, podía hacer llover todos los días maná del cielo, Dios les había sacado agua de la roca, había hecho milagros sobrenaturales, se había ahogado todo el ejército del Faraón en el Mar Rojo, ¡¡pero no podía hacer nada con corazones endurecidos!!

Dios puede hacer cualquier cosa, pero no puede obligar tu corazón. Dios no puede obligar a tu corazón porque te ha hecho libre.

Entonces Dios dijo: "Vuelvan atrás hasta que muera toda esta perversa generación de 20 años arriba y tomaré otra generación, una generación que no haya conocido Egipto y que no haya conocido la esclavitud y con vuestros hijos, de los cuales vosotros dijisteis que morirían de hambre y de sed en el desierto, yo entraré y les daré la tierra prometida.”

Pasaron 40 años, murieron todos los malos, sólo quedaron los que habían creído: Josué y Caleb, la nueva generación que se levantó no conocía la esclavitud, entonces cuando fueron a conquistar la tierra prometida y le dijeron a esos niños crecidos que no conocían la seguridad de la esclavitud, sino que conocían la inseguridad del desierto, que crucen el río, ellos cruzaban, les decían que den siete vueltas a Jericó, ellos daban las siete vueltas, toquen la trompeta y griten y ellos tocaban la trompeta y gritaban. ¡¡Y se cayeron los muros de Jericó!!

Porque lo que Dios necesita es una mente abierta, gente que le crea abiertamente, gente que no lo cuestione.

¿Qué mentalidad tienes hoy? ¿Mentalidad de esclavo o mentalidad de realeza? ¿Sigues atado a tu pasado, cargando la culpa del pecado que te impide caminar hacia tu promesa?

Recuerda somos hijos del Rey de Reyes y Señor de Señores, somos hijos de la realeza, no lo dudes. Jesús pagó el precio y quiere que vivas libre de ataduras para poder disfrutar de sus grandezas. Decide hoy, en medio de tu desierto renovar tu mentalidad.

Iglesia lo decides tú, ¡Dios te hizo libre; es tu decisión si quieres cambiar!

¿Podrá Dios cambiar tu mentalidad? ¿Podrá Dios hacer algo con tu mentalidad? ¿Quién dice que tú no puedes salir de tu esclavitud? ¿Quién te ha hecho creer que tú naciste así y no vas a poder cambiar?

¡¡Eso es mentira del diablo!!

Iglesia, Jesús abolió la esclavitud cuando murió en la cruz por nosotros y todavía muchos de nosotros vivimos siendo esclavos; aún viendo todas las bendiciones que Dios nos da cada día; no reconocemos que provienen de él. No creemos que Dios pueda proveernos y que tenga cosas mejores para nosotros, no creemos en sus promesas.

Algunas de las promesas de Dios para nuestra vida son:

En Salmos 37:17, 19, 20, 25

Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Más el que sostiene a los justos es Jehová. No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados. Más los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros. Serán consumidos; se disiparán como el humo. Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.

Podemos seguir enumerando infinidad de promesas que Dios nos dejó en su manual, la Biblia.

Dios quiere hacer algo nuevo en la Iglesia, los que hemos creído necesitamos un cambio. Para pasar de un nivel de victoria a otro más grande, necesitamos dejar nuestros pensamientos y estar dispuestos a abrazar nuevos pensamientos que vienen de Dios, Dios nos está llevando a la tierra prometida, estamos caminando en el desierto, pero la palabra de Dios es la comida que nos va a sustentar hasta que lleguemos a la tierra prometida.

Los grandes cambios que estás deseando en tu vida, en tu trabajo, en tus finanzas, en tu matrimonio, en tu familia; si tú te sometes a Jesús y la palabra de Dios gobierna tus pensamientos; te moverás en fe hacia esa dirección.

Conclusión:

¿Por qué Dios permite que pasemos por un desierto?

Iglesia, Dios como un buen padre que es; él no te va a llevar al desierto si no estás preparado. Tu desierto va a ser el lugar de encuentro con él; donde vas a ser cambiado si estás dispuesto a renovar tu mentalidad; sobretodo debes estar dispuesto a luchar. Dios tiene muchas bendiciones para ti, pero tienes que cambiar tu mentalidad para que puedas alcanzarlas. Dios te dice no tengas miedo, sigue adelante; esa situación que hoy te aqueja Dios la va a quitar si estás dispuesto a seguir sus mandatos y a confiar en él.

Dios eligió a Moisés y él fue fiel y obediente a sus mandatos y Dios le dio el poder para hacer grandes cosas. ¡Iglesia, al igual que Dios escogió a Moisés, te escogió a ti!

Dios le dio el poder a Moisés para abrir el Mar Rojo y hacer cosas sobrenaturales. La Palabra dice que si tenemos fe podemos decirle a la montaña échate al mar y se moverá. Si tú eres fiel y obediente, Dios te va a dar el poder para hacer cosas sobrenaturales a ti también.

Dios sabía que una persona con mentalidad de esclavo no podía guiar a su pueblo y la única forma de sacar a su pueblo de Egipto era que un esclavo creciera con una mentalidad de realeza. Tenía que ser un israelita porque ellos no iban a seguir a una persona que no fuera israelita. Moisés a pesar de haber nacido esclavo, no conoció lo que fue la esclavitud y creció como hijo del rey, con una mentalidad de realeza. Nosotros, contrario a los israelitas, al creer en Jesús, pasamos de ser esclavos a realeza. Entonces, ¿por qué seguir con la mentalidad de esclavos?

Dios tiene grandes cosas para ti, pero debes cambiar tu mentalidad. Eres tú quien elige seguir en el desierto como lo hizo el pueblo de Israel, o cambiar tu mentalidad y entrar a la tierra prometida.

Dios nos dejó su palabra para que tú y yo pudiéramos renovar nuestra actitud de queja en la adversidad, no te quejes como lo hizo el pueblo de Israel, NO DUDES DEL PODER DE DIOS; cuando dudas ofendes a Dios.

Cuando nos quejamos, ofendemos a Dios porque ponemos en duda su perfección, su plan divino, su rectitud y justicia. Además, quejarnos y cuestionarle, le da a entender a Dios que no confiamos en su capacidad de transformar las circunstancias para bendecirnos.

Dios es justo y quiere lo mejor para ti…

En Jeremías 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Deuteronomio 32:4 Él es la Roca, cuya obra es perfecta. Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.

Salmo 138:8 Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Iglesia, no dudes ni te quejes cuando estés pasando por tu desierto para que así no te pierdas de tu bendición; no permitas que tu miedo sea más grande que tu fe.

Por favor, reconoce las bendiciones que Dios te ha dado y confía que en cada prueba de tu desierto Dios se va a manifestar; no tengas miedo y sigue adelante que Él va a pelear por ti y te va a bendecir. Ten la certeza de que vas a ser testigo de que aún tu enemigo va a reconocer que tú no estás solo.

Que el Señor te bendiga y recuerda que Dios se va a manifestar cuando estés en el desierto y reconozcas su grandeza.

Amén…

Colaboración de: Rudy Gordian

Categorías: PREDICAS

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2 comentarios

Responder Nathalie Lizcano Trujillo
5:47 Eel 8 Ee julio Ee 2016 
Muchas gracias, que mensaje, que promesa, amen, somos guerreros con mentalidad de realeza en nombre de Dios!
Responder carmen
9:53 Eel 8 Ee agosto Ee 2015 
Muchas gracias por tremendo mensaje, me confronta y a la vez me es de bendicion, miles de bendiciones para ud, Dios lo continue usando y bendiciendo siempre!!!